
Ayer mientras caminaba a mi trabajo escuché una voz la cual no podía entender que decía, y sin importar lo que pasará seguí caminando… el llamado se hacia más intenso cuando logré escuchar una voz de una anciana que gritaba “muchachoooo, muchachoooo…” y pensé… “no hay mucha gente por esta zona, seguro soy yo”.
Volví a ver y venía una viejita casi corriendo atrás mío, pero con unas bolsa con algo que parecía pesado para ella… me imagine que me iba a pedir ayuda para llevar la bolsa, así que camine hacia donde ella y me dijo
La viejita: Muchacho, ¿usted sería tan amable de ayudarme a llevar esto?
Yo: claro, por supuesto, ¿hasta donde tiene que llevarla?
La viejita: acá a la vuelta, casi directo
Yo: está bien, me voy a desviar un poco, pero no importa
Directo hay una cuesta enorme, de esas que no te la imaginas subiendo en bicicleta porque es imposible por lo parada que esta, pero bueno… como ella me dijo a la vuelta, yo vi una entrada y estaba cerca… yo muy amablemente agarré la bolsa y estaba media pesada, pero nada del otro mundo, eran un poco de palos y pedazos de madera vieja.
Yo como soy un poco preguntón dije:
Yo: ¿y para donde vamos con esto?
La viejita: para donde una señora que es muy pobre y tiene que cocinar con leña
Seguimos caminando y llegamos a la vuelta y la señora siguió directo hacia la cuesta… yo solo pensé “¿como diablos voy a subir esto???”
Para peores el día anterior luego de varios meses me puse a jugar fútbol y no aguantaba una pierna, me dolía bastante cuando hacia fuerza… en fin con un dolor horrible empecé a subirla, pero con una sonrisa en la cara para no hacer sentir mal a la señora.
La bolsa ya pensaba como ¡mil kilos!!! Y la señora empieza a hacer preguntas:
La viejita: ¿muchacho, usted estudia?
Yo: (agitado) eeehh… si, estudio periodismo (mucha pereza dar muchas explicaciones y mas cuando a uno le duele una pierna y con costos puede hablar)
La viejita: y es difícil
Yo: si (lógicamente esa no sería la respuesta completa)
La viejita: me imagino que usted es católico
Yo: no señora, yo no soy católico
La viejita: aaaahhh, entonces es evangélico.
Yo: No señora, yo no creo en la religión
Eso fue suficiente para que la señora no me hablara más en todo el camino.
En ese momento ya íbamos por la mitad de la cuesta y mi pierna me gritaba para que no siguiera caminando, ya me había desviado como un kilómetro de mi camino y la cuesta parecía nunca acabar.
Ya la viejita paraba porque no podía subir más… yo también aprovechaba para descansar y me dice “muchacho, es ahí adelante”
Yo muy feliz sin pensar en lo que venía después llegue a la casa de madera y la señora me dice, es ahí adentro.
Cuando vuelvo a ver era un barreal asqueroso… primero andaba con unas tennis las cuales con un poco de barro me resbalaba, iba para el trabajo y no iba a llegar todo sucio y tuve que decirle que no podía entrar por ahí porque me iba a ensuciar, en fin, me hizo rodear la casa y la señora de la casa no salía.
Ya era tarde y le dije:
Yo: señora, ¿puedo dejarle esto aquí? Porque ya voy tarde para mi trabajo
La viejita: (con cara de enojada me vuelve a ver) si, si, déjelo ahí.
Y siguió llamando a la señora, ni un gracias me dijo la cabrona, pero igual, yo volví a ver para abajo de la empinada cuesta y en el primer paso que dí para abajo me dolió un montón mi pierna…
Pues claro, como era el músculo frontal el que estaba lastimado, cuando ponía el pie para adelante y bajando la cuesta se sentía sumamente doloroso.
Luego de 10 minutos y con la cara arrugada del dolor logré bajar y desde abajo escuchaba los gritos de la viejita llamando a la señora “Maríiiiiiiiiaaaaaaaaaa, Maríiiiiiiiiiiaaaaaaaa…”.
Logré llegar a mi trabajo y lo más glorioso fue sentarme en mi silla, bendita silla.
Le conté a mi jefa y se puso a reír, le he contado a algunas personas y todos se ponen a reír y curiosamente la mayoría terminan de reír y dicen esta frase “Ve lo que le pasa por sapo” o “todo sapo muere estripado”.
Esa fue la buena y "dolorosa" acción del día...